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Me gusta deleitarme con ella de cara al tenue sol, con su leve brillo, matizando con su calor las apagadas melodías que con tanto afán disfruto producir. Me gusta tocar depacio, suave, imaginando las cuerdas cual terciopelo, algo que debe de ser ejecutado con cuidado, a la expectativa que algo mágico salga tras las notas de una escala menor armónica. Cantando despacio, escuchando tras mi voz los mensajes de mi propia alma en esas veces donde ni siquiera yo me reconozco. Cerrar los ojos, desconectarme del mundo, cuando mi mundo no es más que mi soledad y yo misma. Soledad; Hay artes que son para uno mismo, artes que conllevan al autodescubrimiento y solo pueden ser escuchados por los oídos del propio creador.
Me gusta romper el silencio de las emociones con los arpegios, ahí, donde la tibieza del sol me abraza, ahí donde nadie observa, ahí donde graciosamente el alma se desnuda. Me gusta cantar, cantar para no romper en llanto en la oscuridad, cantar para expresar alegrías a los demás. Agarrar una guitarra cuando sienta la misma sed de un lápiz y un papel y afanosa en expresarme, ponga en ello emoción, alma y cuerpo.
¿Qué más hermoso que cantar cuando uno quiere? ¿qué más perfecto que ejecutar cuando nace como quebranto del alma que necesita ser saciado?
No es cuando el público pida, es cuando del artista nazca.
Me gusta romper el silencio de las emociones con los arpegios, ahí, donde la tibieza del sol me abraza, ahí donde nadie observa, ahí donde graciosamente el alma se desnuda. Me gusta cantar, cantar para no romper en llanto en la oscuridad, cantar para expresar alegrías a los demás. Agarrar una guitarra cuando sienta la misma sed de un lápiz y un papel y afanosa en expresarme, ponga en ello emoción, alma y cuerpo.
¿Qué más hermoso que cantar cuando uno quiere? ¿qué más perfecto que ejecutar cuando nace como quebranto del alma que necesita ser saciado?
No es cuando el público pida, es cuando del artista nazca.
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